Dios no tiene presencia ni poder sobre nuestras circunstancias. Dios no es más que discurso.
Dios no tiene presencia ni poder sobre nuestras circunstancias. Dios no es más que discurso.
No hay nada en esta imagen que nos remita una divinidad que no sea más que una fantasía, como que ni fe ni arrepentimiento que nos asegure a los hombres un lugar en el cielo.
Por favor tiéndete lloraré toda la noche mojando tus manos para que sientas el frío de este corazón maquínico Hecho agua caudalosa iré surcando la tierra dejando agujeros con forma de lluvia sobre tu piel me haré barro perderé el brazo mientras mi rostro se desmorona ya sin pies sin rostro nos convertiremos en lodo esperando que el sol dibuje nuestras nuevas grietas
Un año desde mi diagnóstico/la muerte deviene virus/sus manos—flagelos acarician el plasma que compone mi cuerpo antinatural/repleto de inhibidores/la muerte se sumerge en mí/en el plasma rojo oscuro/y contenta/ me pregunta cada doce horas/ cada día/¿Por cuánto más seguirás viviendo?/ Cada doce horas/decido/doce horas más.
Es tanta la audacia de llegar al lecho del extraño e intentar mermar el terror con una caricia intrépida, tratando de sacar partida de su vulnerabilidad. No falta quien tenga claro su propósito de hacer daño, lo toma en sus brazos para asesinar todo intento de vida.
Esto podría ser un intento suicida/por eso derramo mi sangre/en las periferias, los baños públicos/Los antros, cuartos oscuros/Hogares machistas y violentos/Maternidades, lugares donde cuerpos abyectos y deseantes reconozcan el olor de mi libido/para que sientan que esta lucha les pertenece.